La liquidez del sistema bancario volvió a descender en noviembre y alcanzó niveles mínimos no observados desde 2016. El indicador, que relaciona el disponible y las inversiones con los depósitos, se ubicó en 28,9%, lo que representa una caída mensual de 1,1 puntos porcentuales y una disminución interanual de 1,7 puntos. Esta evolución refleja un escenario de mayor presión sobre la capacidad de respuesta inmediata de las entidades financieras, aunque sin comprometer por ahora la estabilidad del sistema.
Entre los componentes del ratio, el disponible bancario mostró un aumento interanual de 2,8%, explicado principalmente por el crecimiento de 3,1% en las reservas que mantienen las entidades en el Banco Central del Paraguay. Este incremento se encuentra asociado al mayor volumen de depósitos registrado en el mismo periodo. Sin embargo, este efecto positivo fue parcialmente compensado por la reducción interanual de 1,7% en las inversiones en valores, lo que limitó la expansión del disponible total.
En paralelo, los depósitos del sistema crecieron 7,6% en términos interanuales, una variación considerablemente superior al aumento conjunto del disponible y las inversiones, que apenas alcanzó 1,6%. Esta diferencia explica la contracción de la liquidez agregada y confirma una tendencia de desacople entre la captación de recursos y su respaldo inmediato en activos líquidos.
A pesar de este contexto, los indicadores de solvencia se mantienen en niveles adecuados. Los ratios de capital regulatorio cumplen con las exigencias vigentes y se sitúan en torno al 12,7% y 16%, lo que indica que el sistema bancario no enfrenta riesgos estructurales en el corto plazo.



































































































































































